La forma más efectiva de aumentar tus ingresos: Negocia tu salario
Tu ingreso es la herramienta más poderosa para crear riqueza, mucho más que tus ahorros y tus inversiones. Por ende, es esencial buscar incrementarlo con el tiempo y asegurarse de estar siendo compensado justamente. En este contexto, entra en juego el arte de la negociación. Negociar puede resultar intimidante para muchos, pero es una habilidad que puede cambiar tu vida financiera y tu perspectiva en múltiples aspectos de la vida.
Desde mejorar tu salario hasta obtener mejores condiciones en ciertas compras o gastos, la negociación es una habilidad que todos deberíamos dominar. Prácticamente todo es negociable, y hoy en día, la capacidad de negociar es esencial para prosperar. Si no negocias, lo más probable es que estés dejando dinero sobre la mesa, y mucho.
Negociar tu salario
Una de las áreas donde la negociación puede tener un impacto significativo es en tu salario. Te podemos asegurar, y prácticamente garantizar, que ninguna corporación te va a compensar de la forma más justa posible para ti por sí sola, incluso si eres un empleado ejemplar.
La mayoría de las empresas tienen rangos salariales para las distintas posiciones en la compañía, y los salarios de cada empleado al momento de contratación se determinan en función de su experiencia y el valor percibido que pueda aportar a la compañía. Gran parte de ese valor percibido viene en la negociación.
Es prácticamente garantizado que si no negocias tu salario al comenzar un nuevo trabajo, vas a estar en el rango más bajo posible. Asimismo, si no negocias tu salario mientras permaneces en tu empleo durante años, es probable que como mucho recibas incrementos por ajustes en el costo de vida (inflación) de 1% al 3% anual, y si acaso, incluso si asumes más responsabilidades en el camino.
Por ejemplo, considera una posición específica en una empresa con un rango salarial entre $50,000 y $60,000 al año. El trabajo de la persona en Recursos Humanos y de tu posible futuro jefe es conseguir el mejor candidato al menor precio posible, por lo que si eres el candidato ideal y ellos ven que pueden ofrecer $50,000 al año, lo van a hacer. Recuerda que ninguna empresa está en el negocio de la caridad, sino de hacer dinero. Y para ello, buscan recortar gastos lo más posible. Si pueden tenerte como empleado a $50,000 al año en vez de $60,000 al año, lo van a hacer.
Dependiendo de la empresa, pueden incluso dejar ir al mejor candidato disponible por expectativas salariales. Sin embargo, si el candidato está dentro del rango justo para la industria basado en su investigación, podría ser una señal de que el trabajo no es el más adecuado para él o ella.
Si eres el candidato ideal y tus expectativas salariales están dentro del rango de la posición, lo más probable es que tengas poder de negociación, especialmente si estás bien preparado. En la mayoría de los casos, puedes asumir que la oferta inicial es lo más bajo que están dispuestos a ofrecer. Por lo que si tu oferta es de $50,000 al año, es muy posible que puedas negociar empezando desde ese punto.
Ya dentro de la empresa
Ahora, si la negociación de tu salario implica quedarte en la misma empresa; puede ser un poco más desafiante lograr un aumento significativo, pero no imposible.
Siendo realistas, la manera más efectiva de obtener una mayor compensación es cambiando de empresa. Hoy en día las empresas no suelen valorar la lealtad al punto de ofrecerte una compensación verdaderamente justa por cuenta propia acorde al mercado laboral, incluso si estás años en la empresa.
Por otro lado, los empleados tampoco suelen ser leales como en décadas previas por el simple hecho que no existe un incentivo para ello, como las pensiones en el pasado. No es ideal, pero es una realidad.
Mejorar tu salario dentro de la misma empresa no es imposible, pero es cierto que requiere una negociación más elaborada y la capacidad de cuantificar el valor que aportas a la empresa.
Tácticas para la negociación
Estas son algunas tácticas para ayudarte a negociar una compensación más justa, bien sea en un nuevo trabajo o en tu trabajo actual:
Investigación Preliminar: Antes de discutir tu salario con tu empleador o posible futuro empleador, investiga el rango de sueldos en tu industria y tu ciudad. Esto te dará una base sólida para fundamentar tus requerimientos y además demostrar que estás altamente informado.
Destaca tus logros: Prepárate para hablar sobre tus logros y responsabilidades. Muestra cómo has contribuido al éxito de la empresa (o tu antiguo empleo) y cómo te has superado. Si puedes cuantificar esos logros, mucho mejor. Por ejemplo, “incrementé las ventas de mi departamento en un 25% anual”, o “cerré las negociaciones para un deal de X cantidad con tal cliente/proveedor”, o “desarrollé X herramienta que hizo que la productividad de los empleados aumentara en un 30%”.
Propuesta Fundamentada: Presenta una propuesta sólida basada en tus logros, la comparación con sueldos en la industria y la contribución que planeas hacer en el futuro. ¿Qué has hecho y que puedes seguir aportando a la empresa que justifique una subida salarial o lo que estás aspirando ganar? No te bases en el costo de vida o que no te alcanza para tus gastos, más bien destaca tus habilidades, tus logros, la comparativa del mercado y fundamenta una compensación justa para ti.
Flexibilidad: No solo te concentres en el salario base. Puedes considerar otros beneficios como bonos, trabajo remoto, días de vacaciones adicionales o incluso un plan de acciones de la empresa como parte de tu compensación.
Momento Estratégico: Escoge el momento adecuado para discutir el salario. Las mejores oportunidades para negociar suelen ser al final del año fiscal, durante una revisión anual de desempeño, o un momento muy estratégico (se fue alguien de la empresa y puedes asumir parte de sus responsabilidades, o similar). Si has demostrado buenos resultados, cualquiera de estos escenarios puede ser un momento ideal.
La conversación
Es normal que al momento de la conversación haya nerviosismo. A fin de cuentas, no es un proceso que suele ser del todo placentero para muchos porque puede ser incómodo hablar de dinero y parecer mal agradecido con tu compensación actual (hay jefes que te hacen sentir así, lo hemos vivido en carne propia), pero recuerda, has hecho tu investigación y sabes que tus aportes valen más de lo que percibes ahora. No le estás haciendo un favor a nadie y debes ser compensado justamente.
Para ese momento tan esperado, no comiences el caso con descontento o como si estuvieras exigiendo algo porque te lo mereces y punto. Esto es quizás lo peor que puedas hacer. Lo ideal es mostrar entusiasmo e interés en seguir creciendo dentro de la empresa y expresarte de forma positiva, pero segura.
También, es ideal que puedas demostrar cómo tu aumento salarial va a beneficiar a la empresa. Cómo tu experiencia y habilidades van a contribuir aún más al crecimiento de la compañía y tu compromiso con la misma.
La negociación es un proceso de dar y recibir, por ende debemos no solo mantener una actitud positiva y constructiva, sino que también debemos aprender a escuchar, recibir feedback y estar dispuesto o dispuesta a ofrecer alternativas.
Recuerda que puedes negociar más allá de tu salario, y quizás puedas llegar a un acuerdo más flexible que involucre tanto la parte salarial como otros aspectos que te beneficien.
La respuesta
Después de exponer tu caso y demostrar por qué mereces una mejor compensación, llegará el momento de la verdad. Aquí va a ocurrir uno de tres escenarios: que acepten tu oferta, que hagan una contraoferta, o que la nieguen en su totalidad (mantener oferta original).
Aceptación: Si el empleador acepta tu solicitud, asegúrate no solo de confirmar todos los detalles en su momento sino también por escrito, bien sea en el aspecto salarial como en cualquier otro beneficio negociado. Esto es extremadamente importante para que luego no haya malentendidos en el futuro provenientes de la negociación. Si no te mandan una oferta por escrito inmediatamente, hazlo tú confirmando lo que se habló.
Contraoferta: Si hay una contraoferta, que es muy probable que ocurra, analízala bien a ver si te conviene o debes dejarla pasar. Si consideras que es muy por debajo de lo que esperabas, nada te impide contraofertar nuevamente. Eso sí, prepárate para seguir negociando.Si al final mantienen su contraoferta y la misma no es conveniente para ti o sabes que no es verdaderamente justa, lo mejor es aceptarla y comenzar la búsqueda de tu próxima oportunidad laboral si estamos hablando de tu trabajo actual; o dejarla pasar si realmente no es conveniente si hablamos de un nuevo trabajo.
Negativa: Si recibes una respuesta negativa, no te desanimes. Muchos hemos pasado por eso. Sí, se siente pésimo, pero no es el fin del mundo.Si realmente valoras ese trabajo y quieres estar ahí, pregunta si existen oportunidades a futuro para evaluar tu compensación. Este es un buen momento para solicitar retroalimentación sobre qué puedes hacer para alcanzar ese objetivo. Hay muchísimas oportunidades y es importante que te valores lo suficiente como para darte cuenta que tu trabajo y tu tiempo son valiosos.
Independientemente del resultado, mantén una actitud positiva. La negociación es una habilidad que mejora con la práctica y la experiencia, y si nunca lo intentas, la respuesta va a ser siempre no, implícitamente.
Conclusión
La negociación es una habilidad poderosa que puede transformar tu situación financiera y te ayuda a ganar más confianza.
Negociar tu salario es clave para el desarrollo personal y financiero, y siguiendo estrategias de negociación es probable que tengas éxito a la hora de hacerlo. Estas negociaciones te van a ayudar no solo en futuras conversaciones en relación a tu compensación, sino en muchísimas áreas, ya sea al momento de comprar un carro, una casa, o contratar u ofrecer un servicio.
Te invitamos a comenzar a practicar la habilidad de la negociación. Nunca sabrás hasta dónde puedes llegar hasta que lo intentas.