Siempre decimos que no todas las tarjetas de crédito son iguales y que sus recompensas no tienen el mismo valor, y entendemos que esto puede ser confuso.
Dependiendo del uso que le quieras dar a las recompensas de tarjetas de crédito, algunas te van a beneficiar más que otras.
Muchas personas relacionan las recompensas que generan a un equivalente de 1 centavo por punto, es decir, asumen que 10,000 puntos o 10,000 millas son siempre $100, pero en realidad no es lo mismo recibir $100 en cashback, 10,000 millas de United, 10,000 puntos ThankYou® de Citi o 10,000 puntos de Hilton.
De estos ejemplos, sólo los $100 en cashback tienen un valor fijo y exacto, que sería obviamente $100, ni más ni menos.
Pero, ¿y los demás? Vamos a verlo:
En líneas generales, las tarjetas de crédito de Estados Unidos suelen ofrecer una de tres tipos de estructura de recompensas: cash back, puntos o millas.
Esto puede llegar a confundir porque en ocasiones, la propia tarjeta de crédito le llama “cashback” a sus recompensas cuando en realidad genera puntos, o “millas” cuando en realidad genera cashback, e incluso hay veces que generamos cashback pero este puede ser usado también como puntos y viceversa. Nada complicado, ¿verdad? 😂
Para sobrepasar esta confusión tenemos que familiarizarnos con cada programa de tarjetas de crédito y entender, independientemente de cómo el banco lo quiera llamar, que tipo de recompensas realmente estamos generando y cuál es la mejor forma de utilizarlas para obtener el máximo valor por ellas.
Vamos a ver las diferencias entre los tipos de recompensas y explicarlas con ejemplos:
Cashback
El cashback es literalmente lo que conocemos como un reembolso al usar nuestra tarjeta por comprar algo.
Si una tarjeta nos ofrece 2% de cashback en todas nuestras compras, al gastar $1,000 nos reembolsan $20. Simple.
Este cashback por lo general se va acumulando en una especie de “alcancía” dentro de nuestra cuenta en el banco a medida que vamos usando la tarjeta, y al momento que queramos usarlo, simplemente lo canjeamos como dinero en efectivo (usualmente se puede hacer una transferencia a nuestra cuenta de cheques o te envían un cheque físico) o como crédito a nuestro estado de cuenta para reducir el saldo de nuestra cuenta y ya está, muy sencillo.
El cashback es, entonces, una forma de ahorro sobre nuestras compras.
Es genial, pero no es lo más emocionante.

Millas
Las millas, para efectos de esta clasificación, son las que generamos a través de las tarjetas de aerolíneas o a través de otros medios como vuelos.
Hay tarjetas que no son de aerolíneas que dicen generar “millas” simplemente por marketing, pero realmente generan cashback o puntos.
Un ejemplo de esto es la Discover it Miles, que genera “millas”, pero estas millas se pueden canjear por dinero en efectivo o como crédito al estado de cuenta para gastos de viaje, lo que en la práctica las convierte en cashback. Realmente no son millas de aerolíneas.
Por otro lado, las tarjetas de viajes de Capital One generan “millas” de Capital One (llamadas Capital One Miles), pero en realidad son puntos como los de American Express o Chase. Estos son pequeños pero importantes detalles que debemos saber de cada ecosistema de tarjetas de crédito.
Entonces, cuando hablamos de millas nos referimos específicamente a millas de aerolíneas.
Si una tarjeta genera millas, estamos hablando de tarjetas de aerolíneas como American Airlines, Delta, United, Southwest, JetBlue, etc.

Puntos
Por último tenemos los puntos, que se pueden clasificar en 2 subcategorías: puntos flexibles o transferibles (que es en los que queremos enfocarnos), y los puntos no flexibles, que funcionan similar al cashback.
Un ejemplo de puntos flexibles son los Membership Rewards® de American Express, ya que además de las formas usuales de canje, tenemos la posibilidad de transferirlos fuera de American Express a diferentes programas de lealtad de hoteles y aerolíneas donde podemos obtener un valor variable por ellos dependiendo del canje específico que hagamos.
Cabe resaltar que no todas las tarjetas de American Express generan puntos flexibles, hay algunas que generan cash back, otras millas, y otras puntos de hoteles.
Por otro lado, los puntos no flexibles son aquellos que terminan siendo como generar cashback (o peor), ya que sus formas de canje son limitadas y el valor máximo a tener es el equivalente a cashback.
Un ejemplo de esto puede ser la tarjeta de crédito Travel Rewards de Bank of America. Esta tarjeta genera puntos, pero estos tienen un valor fijo. Lo máximo que obtenemos es 1 centavo por cada uno al canjearlos para pagar parte de nuestro estado de cuenta. No se pueden transferir fuera de Bank of America para obtener un valor superior.
Si tenemos 10,000 puntos, su valor máximo será de $100 dólares, aunque podrían valer incluso menos si se canjean por tarjetas de regalo, por ejemplo.
Queda una última subcategoría que no mencionamos, y son los puntos de hoteles. Estos actúan similar a las millas de aerolíneas: se pueden acumular a través de tarjetas de crédito de la cadena hotelera, o a través de estadías.
Estos puntos suelen tener un valor inferior al resto (con sus excepciones, como de costumbre), pero de igual forma son muy útiles para cualquier estrategia de viajar con puntos.

¿Suena complicado? No es casualidad
Toda esta complicación ocurre por cómo los bancos clasifican las recompensas de sus tarjetas de crédito para competir entre ellos, aunque en realidad ofrezcan productos muy diferentes.
La buena noticia es que una vez te familiarices con cada programa, verás vas entendiendo cada uno y a cuáles tienes que darles más importancia.
Orden de prioridades (según nosotros)
1️⃣ Puntos flexibles
En nuestro orden de prioridades vamos a querer enfocarnos principalmente en tarjetas que generen puntos flexibles, estos son los más versátiles y donde podemos obtener mayor valor.
Aquí entran, con algunas excepciones, las tarjetas de Chase, American Express, Citi, Capital One, Wells Fargo y Bilt.
2️⃣ Millas de aerolíneas y puntos de hoteles
Las millas de aerolíneas aunque también pueden ser valiosas, nos limitan a un programa particular. Si tenemos millas de American Airlines por ejemplo, podemos usarlas solo dentro de American Airlines, y lo mismo ocurre con United, Delta y demás aerolíneas.
En esta categoría también pueden entrar los puntos de hoteles. Dependiendo del canje y la categoría del hotel a elegir podemos obtener un valor muy superior que el cash back, pero no es tan común. En casos más comunes, hay canjes que ofrecen un valor incluso menor que lo que podemos obtener por cashback.
Dado que pueden ofrecer un buen valor pero con ciertas limitaciones, las millas de aerolíneas y los puntos de hoteles se encuentran en el medio dentro de nuestras prioridades.
3️⃣ Cashback y puntos no flexibles
Y por último en nuestra prioridad, está el cashback y los puntos no flexibles, que al final terminan siendo como cashback.
Esto es porque el cashback tiene un valor fijo, independientemente de cómo se use: $200 dólares de cashback son $200 dólares en efectivo y ya está, mientras que los puntos flexibles y las millas de aerolíneas pueden tener más o menos valor dependiendo de cómo se utilicen.
30,000 puntos pueden equivaler a $300 en efectivo, o a una noche de hotel en un resort de lujo que costaría $600 en efectivo. Una diferencia abismal.
El cashback es genial para “complementar” nuestra estrategia de tarjetas de crédito y usarse para cubrir gastos que tendremos en efectivo o incluso para aquellos viajes que no se pueden optimizar con puntos y millas o los propios gastos que tendremos en nuestro viaje, pero no forma parte de la estrategia principal que aplica a hoteles y vuelos.
Al Punto
Elegir la mejor estrategia de recompensas con tarjetas de crédito no es simplemente acumular puntos o millas sin un plan, sino entender cómo funcionan y cómo maximizar su valor.
Mientras que el cashback ofrece simplicidad y certeza, los puntos flexibles y las millas pueden generar un valor mucho mayor cuando se utilizan estratégicamente para viajes.
Para obtener el máximo beneficio, nuestra prioridad se centra en los puntos flexibles, seguidos por las millas de aerolíneas y los puntos de hoteles, dejando el cashback y puntos no flexibles como un complemento, pero no como el foco principal.
Al conocer las diferencias entre estos sistemas y aprender a usarlos inteligentemente, podemos convertir nuestros gastos del día a día en experiencias de viaje prácticamente gratis.
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